La importancia de la disciplina


En la mayoría de las ocasiones cuando las familias acuden a consulta por mal comportamiento de sus hijos, la causa de este problema suele ser una falta de disciplina en casa. Una disciplina no entendida como tradicionalmente se hacía: papá o mamá imponen normas que se deben de cumplir y en caso contrario serán castigados los hijos. La palabra disciplina va mucho más allá. Se trata de establecer a través de la constancia y el diálogo unas normas en un hogar que deben estar regidas por el valor del respeto, y que haga responsables a cada uno de los integrantes de la familia de sus actos.

Antiguamente la idea de disciplina como he apuntado anteriormente estaba relacionada con el castigo o con los premios. Si un niño no hace lo que los padres han considerado en ese momento, se le castigaba quitándole alguna cosa que el menor deseara, o bien, se le daba el típico “azote en el culo”. Pero, ¿qué se ha demostrado?, pues que a corto plazo pueden tener un efecto en la conducta del menor, pero a largo plazo no. Llega un momento en el que el menor es tan castigado que ya pierde valor negativo ese castigo y se acostumbran a él. vivida.  Un valioso ejemplo de ello son las típicas frases: “ me da igual que me castigues”, “castígame” ,“me da igual que me pegues”, “pégame más”…Seguramente que si algún padre está leyendo esto haya sonreído porque le ha recordado alguna situación vivida.   Pues bien, lo mismo que ocurre con los castigos ocurre con los premios. Os pongo un ejemplo: cuando estáis a dieta, los alimentos prohibidos aumentan de valor, sin embargo puede que antes de empezar la dieta estuviesen en vuestra nevera y no llamaran vuestra atención.  Pues bien, si a un niño se le compran chuches cada vez que hace algo bien, al final acabará saturado, no las valorará, es posible que ni se las coma.

             Además de esto que ya he explicado, con los premios y castigos hay más problemas. Cuando damos premios o castigos estamos dando reforzadores externos. Los reforzadores externos no dependen de la propia persona, sino de otros que son los que nos los dan o de la situación; y favorecemos un locus de control externo. Si los niños adquieren un locus de control externo, atribuirán sus éxitos y fracasos a factores que no dependerán de ellos, haciendo con esto que la responsabilidad se vea mermada. Pongamos un ejemplo también de esto: “ me ha suspendido el profesor”. Claro es el profesor el que premia o castiga, no es el menor el que lo consigue.

             Ahora, ¿cómo conseguir una disciplina?. Ésta será la pregunta que os estaréis haciendo ahora. Las palabras mágicas son constancia, rutina, normas, cariño, refuerzo social y consecuencias naturales. Si tenéis siempre en mente estas palabras minimizaréis los errores en la educación de vuestros hijos.

 

-       Constancia: siempre debo de actuar del mismo modo. No puedo reírle un día la gracia y otro día regañarle cuando está haciendo lo mismo. Esto último suele ocurrir porque actuamos emocionalmente,  el día que estamos bien le reímos la gracia, y el día que estamos mal, estresados, cansados,…, le regañamos.

-       Rutina: horarios, aseo, comidas,…si siempre se llevan a cabo de un modo se estará estableciendo un norma y generando seguridad. El niño vivirá en un ambiente predecible.

-       Normas: deben de estar claras y bien definidas en la familia. Ambos padres deben de ser los responsables de que se lleven a cabo, en ocasiones es buena idea establecerlas en familia. Esto evitará discrepancias entre modos de actuación de los padres, y dejará claro al menor lo que se espera de él y cómo debe de actuar.

-       Cariño: Cuando una acción está cargada de cariño y afecto, la decisión o actuación tomada será teniendo siempre en mente al otro; por lo tanto evitamos actuaciones egoístas o razonadas de un modo emocional, y nos aseguramos tener explicaciones coherentes del porqué hemos tomado una decisión. Siempre debemos de pensar: ¿Qué es lo mejor para mi hijo?. Si lo acompañamos de palabras de afecto, el menor con el tiempo lo agradecerá y también será más fácil que lo comprenda en el mismo momento.

-       Refuerzo social: Hemos hablado de los premios, pero ahora hablamos de un refuerzo social; un alago, un agradecimiento, una valoración, un abrazo, un beso, una caricia, una alabanza…¿Alguien conoce a alguna persona que esté saturada de esto? Creo que no. Siempre nos gusta que nos refuercen socialmente, aumenta la autoestima , y también conseguimos un locus de control interno ( aprenderá que los éxitos y los fracasos dependerán de él); por lo tanto estaremos fomentando la responsabilidad de nuestro hijo.

-       Consecuencias naturales: Queremos que nuestros hijos sean responsables, eso implica que asuman las consecuencias de sus actos. Hemos dicho que los castigos no suelen funcionar a largo plazo, sin embargo, cuando las acciones tienen consecuencias naturales, sí estamos enseñando las implicaciones de sus actos. Pongamos ejemplos: Un niño rompe un juguete en una rabieta, él lo tiene que arreglar y si quiere otro tiene que pagarlo con sus ahorros; y no se le consuela porque lo haya roto. O un niño olvida algo del cole en casa, los padres no deben de llevárselo al colegio para evitarle un negativo ,que le excluyan de la tarea, o le regañen.