Cómo estimular el lenguaje

A continuación os doy algunas pautas que ayudarán a los más pequeños a hablar, incluyendo a aquellos que tienen dificultades en su aprendizaje ( por ejemplo, los niños diagnosticados con TEA).

- Háblales mucho ( aunque ellos no lo hagan e incluso parezca que no os escucha y mucho menos entiende.

- Cántales muchísimo. A más repetitivas y simples sean las canciones mejor.

- Repite e imita cualquier movimiento bucofacial y/o ruido que emita. Incluso imita y refuerza aquellos sonidos no funcionales.

- No tengas los elementos de interés a su alcance, pero asegúrate de que los tiene a la vista, así necesitará comunicarse contigo. Al principio lo señalara, luego emitirá una pseudopalabra o sonido, tú deberás nombrarle el objeto cuando lo cojas antes de dárselo diciendo correctamente la palabra que deseas que aprenda, dejando espacios de silencio para que él niño intente repetirlo.

- Si estáis introduciendo algún sistema alternativo y/o aumentativo de comunicación, céntrate inicialmente sólo en una palabra ( gusanito, agua,..., algo de su interés), y tenlo siempre a la vista del niño/a exigiéndole que signe, imite signo ( aunque en un primer momento sea completamente moldeado), señale o entregue pictograma.

 

Consejos para padres separados

Cuando los padres van a entrar o están en un proceso de separación, les aparecen numerosas dudas. Una de las mayores preocupaciones es cómo actuar con sus hijos a la hora de comunicárselo y cómo deben de seguir actuando con ellos.

 Lo primero que debemos tener siempre presente es el sentimiento de culpa.Es muy frecuente que los padres separados se sientan los responsables del futuro sufrimiento del menor, y catastroficen la nueva situación, imaginando una adaptación desastrosa y consecuencias en sus hijos casi siempre negativas; sin embargo la realidad y el mismo testimonio de hijos de padres separados demuestra lo contrario: es peor cuando los hijos captan que sus padres están mal, sobre todo cuando son testigos de múltiples discusiones o peleas. Además, me gustaría añadir a este punto, que cuando una persona está débil emocionalmente ( como es el caso de los componentes de una pareja con problemas), las pautas de crianza son muy inestables, y por lo tanto la calidad educativa y afectiva que se les ofrece al niño/a es menor, con sus consecuentes repercusiones. Por lo tanto, la primera disposición psicológica que deben de tener los padres es de aceptación, desechando y trabajando los pensamientos alusorios al sentimiento de culpa. Para ello en muchas ocasiones la ayuda de un profesional es muy beneficiosa.

 No me quiero centrar en este artículo sobre las repercusiones que tiene la separación en padres o en hijos, simplemente daros unos consejos que ayudaran a vuestros hijos, y por lo tanto también a sus padres; pero he considerado indispensable hablaros del sentimiento de culpa que se suele generar, ya que va a ser en muchas ocasiones el que va a guiar vuestras acciones y en la mayoría de las ocasiones a cometer errores. Por lo tanto, es importante tenerlo siempre presente. 

A continuación contesto muy resumidamente las preguntas comunes:

Leer más...

Es una equivocación NO permitir que se equivoque

Exactamente, quiere decir eso...es bueno que los niños cometan errores y que fracasen.

Vivimos en la sociedad de lo perfecto. La mujer y el hombre deben de ser perfectos: tener una imagen perfecta, ser perfectos en su trabajo, ser perfectos organizando la casa, ser perfectos en las labores de casa, ser perfectos hijos, ser perfectos padres, ser perfectos en su relación de pareja, ser perfectos en las relaciones sexuales, y un largo etcétera. Y todo esto ...¿Qué es lo que nos acarrea a los adultos?. Estrés y sentimientos de frustración y culpa continuos.


¿Queremos que los niños también experimenten frecuentemente también estos sentimientos?

La respuesta seguramente es un NO. Y para eso los padres lo que suelen hacer es intentar que sus hijos sean perfectos. No quieren que sus hijos sean peores que otros, no quieren que les regañen, y/o no quieren que lleven un ejercicio mal hecho a clase. En definitiva no quieren que sus hijos sufran. Por eso muchos padres están pendientes de los materiales que tienen que llevar sus hijos al colegio, se encargan de vestirles y asearles para que vayan ideales, les compran las marcas de moda tan caras para que estén más guapos, les hacen los deberes o corrigen los errores para que no les corrijan en el colegio, les hacen los esquemas a sus hijos para que se aprendan el tema ...Y de este modo consiguen todo lo contrario, fomentan que en un futuro sus hijos generen más fácilmente y con mayor intensidad los sentimientos de culpa y frustración. Están fomentando que su hijo tenga lo que lo psicólogos llamamos baja tolerancia a la frustración.


La vida es dura, y el camino está lleno de obstáculos y fracasos ( que no podrán evitar los padres, ya que es imposible controlarlo todo), y cuando lleguen tendremos a un niño que no ha experimentado nunca ésto y no ha aprendido a sobreponerse o a solucionar los problemas. Por lo tanto no tendrá las herramientas necesarias para afrontarlos. Pongo un ejemplo: el estudiante que suspende un examen por primera vez en la vida ; la primera vez es duro pero las siguientes veces que suspende no generan ya tanto malestar. El estudiante va aprendiendo poco a poco a afrontar un problema, relativizará su importancia. Es más, también aprende que no siempre se puede conseguir lo que se quiere, no siempre se puede conseguir la perfección. Errar es humano. Por lo tanto cuando experimenta la frustración poco a poco va a ir haciéndose más fuerte, porque irá generando estrategias de afrontamiento e irá debilitando la falsa creencia de que TODO DEBE DE SER COMO QUEREMOS QUE SEA, consiguiendo así que se convierta en una persona con mayor capacidad de aceptación y adaptación.


Además también estaremos fomentando su responsabilidad . Ya que aprenderá que él es el responsable de sus logros y errores, asumiendo las consecuencias naturales de sus actos. Por ejemplo el exámen no lo habrá suspendido porque sus padres no se lo explicaron bien; o no lo habrá aprobado porque sus padres estubieron encima de él; sino que depnderá de él. Los éxitos y fracasos serán suyos.

Es por todo ésto por lo que lo padren deben de no sobreproteger a sus hijos y permitirles que se equivoquen.

La importancia de la disciplina


En la mayoría de las ocasiones cuando las familias acuden a consulta por mal comportamiento de sus hijos, la causa de este problema suele ser una falta de disciplina en casa. Una disciplina no entendida como tradicionalmente se hacía: papá o mamá imponen normas que se deben de cumplir y en caso contrario serán castigados los hijos. La palabra disciplina va mucho más allá. Se trata de establecer a través de la constancia y el diálogo unas normas en un hogar que deben estar regidas por el valor del respeto, y que haga responsables a cada uno de los integrantes de la familia de sus actos.

Antiguamente la idea de disciplina como he apuntado anteriormente estaba relacionada con el castigo o con los premios. Si un niño no hace lo que los padres han considerado en ese momento, se le castigaba quitándole alguna cosa que el menor deseara, o bien, se le daba el típico “azote en el culo”. Pero, ¿qué se ha demostrado?, pues que a corto plazo pueden tener un efecto en la conducta del menor, pero a largo plazo no. Llega un momento en el que el menor es tan castigado que ya pierde valor negativo ese castigo y se acostumbran a él. vivida.  Un valioso ejemplo de ello son las típicas frases: “ me da igual que me castigues”, “castígame” ,“me da igual que me pegues”, “pégame más”…Seguramente que si algún padre está leyendo esto haya sonreído porque le ha recordado alguna situación vivida.   Pues bien, lo mismo que ocurre con los castigos ocurre con los premios. Os pongo un ejemplo: cuando estáis a dieta, los alimentos prohibidos aumentan de valor, sin embargo puede que antes de empezar la dieta estuviesen en vuestra nevera y no llamaran vuestra atención.  Pues bien, si a un niño se le compran chuches cada vez que hace algo bien, al final acabará saturado, no las valorará, es posible que ni se las coma.

             Además de esto que ya he explicado, con los premios y castigos hay más problemas. Cuando damos premios o castigos estamos dando reforzadores externos. Los reforzadores externos no dependen de la propia persona, sino de otros que son los que nos los dan o de la situación; y favorecemos un locus de control externo. Si los niños adquieren un locus de control externo, atribuirán sus éxitos y fracasos a factores que no dependerán de ellos, haciendo con esto que la responsabilidad se vea mermada. Pongamos un ejemplo también de esto: “ me ha suspendido el profesor”. Claro es el profesor el que premia o castiga, no es el menor el que lo consigue.

             Ahora, ¿cómo conseguir una disciplina?. Ésta será la pregunta que os estaréis haciendo ahora. Las palabras mágicas son constancia, rutina, normas, cariño, refuerzo social y consecuencias naturales. Si tenéis siempre en mente estas palabras minimizaréis los errores en la educación de vuestros hijos.

Leer más...